Ver la TV es la actividad de ocio favorita de millones de personas. Tanto que un americano medio cuando cumpla 65 años, habrá pasado aproximadamente unos quince años mirando a una pantalla de TV.
Se puede ver la TV de varias formas. La mayoría de las veces cuando se mira la pantalla y se pone toda la atención en el contenido de lo que se está viendo, resulta “relajante”. Esto es porque se está reduciendo la actividad pensante y tu mente no está generando ningún pensamiento propio. No solo no te acuerdas ya de tus problemas sino que también te libras temporalmente de ti mismo. Tu mente esta pensando los pensamientos que la versión televisiva te ofrece y está inactiva en el sentido de que no está produciendo pensamientos propios. Lo que está haciendo es absorber continuamente pensamientos e imágenes que le llegan. Esto esta facilitando un estado de recepción pasiva de tu mente parecido a la hipnosis. En este estado se está muy receptivo para recibir sugestiones e incorporar ideas con poco filtro crítico. El impacto de las sugestiones dependerá de diversos factores como la edad, el nivel de conocimientos o experiencias, ciertas características de personalidad, el estado emocional actual, etc.
En el caso de que este grado de “perdida de conciencia” o de “alivio del peso de la mente” te resulte muy gratificante porque tus preocupaciones o tus procesos mentales habituales te tengan estresado, angustiado o desanimado, conllevará un factor adictivo semejante al del alcohol u otras drogas que puedes notar si observas como te cuesta más coger el mando y apagar la TV cuando el programa es trivial, o no te encontrabas bien o no hay nada muy especial que ver.
Otra conducta diferente es cuando escoges ver un contenido interesante o cuando te encuentras bien y no ves la TV para “desconectarte”. En este caso se estimula a tu mente a pensar por sí misma y tu atención no está completamente cautivada por las imágenes de la pantalla. La calidad del contenido está deshaciendo el efecto hipnótico o aturdidor del medio televisivo. Algunos programas han sido sumamente positivos para muchas personas, les han ayudado a cambiar cosas de sus vidas, les han informado, les han enseñado y hecho ser más conscientes y abiertos. Los programas cómicos también pueden ser estimulantes en el sentido en que enseñan a no tomarse nada demasiado en serio, a fijarse en la faceta alegre de las cosas y nos benefician al hacernos reir pues ya sabemos lo beneficiosa, relajante y liberadora que es la risa.
Piensa quién y para qué controlan la TV y el potencial que tiene. Si tú quieres tener un control claro sobre tu conducta de ver la televisión puedes evitar ver programas y anuncios que te asalten con una rápida sucesión de imágenes, elegir tanto el por qué (qué programas quieres ver) como la frecuencia y el tiempo que le vas a dedicar a esta actividad (o actividad inactiva). A más tiempo le dediques habrá más inducción a la pasividad. Para mantenerte en un estado menos receptivo-pasivo, también puedes apartar la mirada de la pantalla a intervalos para mantener tú el mando sobre tu sentido visual, y por lo mismo ser consciente del volumen que usas, o habituarte a usar el botón de silencio durante los anuncios o cuando quieras, o evitar quedarte dormido con el volumen del televisor encendido y también puedes poner a veces la atención en tu respiración u otras sensaciones de tu cuerpo (control visual, auditivo y somático). Puedes practicar el ser crítico activo y constante con los pensamientos que en ti genera lo que estas viendo en el sentido de cuestionar las cosas antes de proceder a digerirlas sin más y no irse a dormir inmediatamente después de apagar el televisor.
A. Jechimer. 2009
ARTICULOS RELACIONADOS:
-Normas para el uso adecuado de la televisión para los niños y la familia.
-Influencia de la TV en el desarrollo emocional infantil: Tesis Doctoral de Prado Neuenschwander, Armida. 2007