Proyección psicológica

LA PROYECCION PSICOLÓGICA

 

 

El término de “proyección” es utilizado en la psicología para designar cuando percibimos en el mundo de nuestras relaciones humanas, contenidos internos nuestros, como si fueran de las demás personas, o situaciones. Lo vivimos como si fuera algo “objetivo” y no como algo propio. Así por ejemplo, sintiéndonos muy alegres, solemos mirar el mundo que nos rodea con optimismo, y expresarnos diciendo frases como “que día tan feliz“, “hoy la vida está contenta conmigo“, etcétera. Ni la vida, ni el día “es feliz” o “está contenta”… esas cualidades son subjetivas, personales, y las ponemos nosotros en la vida o las personas externas.

Lo mismo ocurre cuando tenemos un pensamiento crítico de los demás, y solemos pensar que son los otros los que nos miran juzgando. Así podemos creer que la vecina “piensa que somos unas creídas”, o que nuestro jefe “nos ve poca cosa”, aún cuando ellos no han expresado nada al respecto. Así pues, nos basta sentirnos internamente así, para “proyectar” en ellos nuestra propia crítica interna.

El proceso de proyección es natural al funcionamiento mental humano y nos ayuda a “sentir y pensar” el mundo como algo humanizado, así lo podemos habitar como “nuestra casa. Entre sus funciones positivas está el de proporcionarnos una forma de sintonizar y simpatizar con los demás. El requisito sano es tener conciencia de nuestros propios sentimientos y pensamientos al hacer juicios sobre el mundo o nuestras relaciones humanas.

En los procesos neuróticos, o en la rigidez mental, este proceso psicológico se altera y la persona en su inconsciencia suele tomar como “reales y verdaderos” los aspectos profundos que pone de su propia persona en los demás, o en las circunstancias. Puede por ejemplo, dedicarse reiteradamente a limpiar su casa u oficina, exagerando y sobre todo criticando y mirando a los demás como sucios o descuidados, cuando en realidad es en su interior emocional donde la persona está viviendo una “suciedad emocional” que proyecta al exterior. Aunque para los que le rodean es obvio que la persona está exagerando, criticando y juzgando a los demás sin consideración y generando un ambiente hostil, ella no se da cuenta de lo que le pasa.

Generalmente sentirse víctima de los demás, solo basándose en sus propias interpretaciones de los hechos, es una forma enferma de vivir la proyección. Si nuestros pensamientos son poco éticos, o nuestras emociones negativas hacia alguien a quien envidiamos, para defendernos de esa miseria interior, ponemos en alguien afuera esos pensamientos y sentimientos, y luego ¡Hasta los damos por hecho¡, así se dan casos en que incluso sintiéndose victimas, acusan a las personas que les han prestado ayuda, de situaciones ilógicas, portándose hostiles y agresivas, pero sintiendo que son los demás quienes los atacan. Puede exagerarse a tal grado, que hay quien incluso quiere usar las leyes para acusar falsamente a otros de ser amenazados o “afectados”, cuando lo único que está viviendo es su propio infierno interior.

Existe como sintomatología en la psicosis (vulgarmente llamada locura), un caso grave de proyección patológica: la paranoia. Un delirio paranoico inventa toda una serie de historias distorsionadas donde la persona supuestamente victima de los demás se defiende de su propia descomposición psicológica interior, poniendo en el exterior intrigas y complots de tal forma exagerados, que puede ver como enemigos a personas cercanas y lejanas, con tal de sentir que ella está bien y los demás en el error. Empieza por supuestamente defenderse de alguien en el exterior que le amenaza pero termina lamentablemente con convertirse en una guerra interior en que la propia mente, los propios sentimientos y pensamientos, se vuelven contra el paranoico, no dejando más remedio que la atención psiquiátrica.

Los celos patológicos, las conductas compulsivas, los pensamientos obsesivos, las reacciones paranoicas, son indicadores de una forma enfermiza de vivir la proyección psicológica. Si el ambiente emocional en el que estás viviendo está lleno de rencor, coraje, desaliento y victimización es la señal de que es necesario atenderte a tiempo. Cuando notamos que hay un proceso de descomposición de nuestra manera de proyectarnos, es recomendable acudir con terapeutas calificados mediante cedula profesional y de preferencia pertenecientes a un colegio de profesionales de su especialidad: Un psicoterapeuta, te garantiza que en su formación ha recibido psicoterapia para ir sanado sus propias emociones, algunos de ellos son especialistas, con grado de maestría y de esa manera pueden auxiliarnos para aprender a reconocer lo que nos ocurre internamente y dejar de ponerlo en los demás.

Un trabajo honesto con nosotros mismos va sanándonos y evitando consecuencias que son costosas para nuestras familias y seres queridos, pues en nuestra neurosis dejamos de ver lo obvio. Lo mejor es aprender a crear emociones saludables, y a ese camino te invitamos por una salud mental positiva.

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